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08/11/2017

Homenaje a la Dra. Vitale IREP

Palabras de sus hijas:

En este día escuché con mucha emoción y agradecimiento las palabras que dijeron sobre la labor de mamá en el IREP, SAMFYR, Revivir y en los proyectos en los que estuvo involucrada. Ahora es mi turno de contarles a ustedes que significó para mamá haber trabajado en el IREP y haber sido parte de esta gran familia. Este es un agradecimiento nuestros a ustedes. Creo que es algo que mamá les hubiese gustado decir a ustedes hoy en este día tan especial.

Para los que no me conocen soy Andrea, la hija de Myrtha. Hasta los 24 años fui para mamá “la más chiquita” y después pasé a ser “la que vive afuera”, la “mexicana” y luego la “noruega”. Sentada está mi hermana Carla “la más grande”, Claudio su pareja “el economista”, Quique mi esposo “el músico” y Viole y Emma, nuestras hijas, quienes convirtieron a mamá en la “Abu Mimi”. Siguiendo los pasos clasificadores de mi mamá Viole es “la más grande” y Emma “la más chiquita”. Emma es un calco de mamá, pero mamá como buena tana cabeza-dura nunca le vio el parecido físico…que raro, no?

Lo primero que tengo para agradecerles es La Guardería. Si, esa guardería que mi mamá siempre se enorgullecía de recordarnos que con mi hermana fuimos desde los 45 días de nacidas. Nunca entendí muy bien porqué mi mamá repetía siempre lo mismo, ni lo que significaba “la guardería” para ella. Todo cobró sentido en el 2011 cuando fui madre y tuve que dejar a mi hija Viole en la guardería para poder volver a trabajar. La guardería del instituto le dio tranquilidad y seguridad a mi mamá en su trabajo cuando tuvo que volver al hospital. Tenernos tan cerca de ella durante el día le permitió a mamá concentrarse y disfrutar su trabajo sin tener la culpa de toda madre de dejar a su hijo en la guardería. Con mi hermana fuimos muy felices allí y tenemos muy lindos recuerdos de Rosa. Aunque pensando bien, la guardería fue problemática ya que mi mamá se enteraba al minuto cuando hacíamos algún lío y venia a ver que pasaba. Ya de más grande compartía con mamá los viajes por la mañana a Di Tella y las incansables apresuradas de los miércoles a la mañana, como decía mamá: “hoy es miércoles de cirugía y no puedo llegar tarde!”

Los diferentes puestos laborales que tuvo mamá dentro del IREP, Revivir, SAMFYR, CANEO y otras instituciones fueron desafíos importantes y valiosos laboralmente, como ustedes hoy lo mencionaron. Pero en lo personal y familiar también lo fueron para mi mamá y nosotros. En casa aprendimos lo buena que mamá era delegando, organizando tareas a cada uno: bancos, tintorería, correo, buscar, llevar, traer… Todos marchando, como muchos de ustedes, al ritmo del taconeo. Aprendimos lo importante que es el trabajo en equipo para que las cosas sucedan pero también aprendimos que las mañas de mamá a la hora de trabajar eran mucha de ellas innegociables.

Como buena líder que fue mamá también gozamos siempre de los “beneficios” con mi hermana de ser parte de esta gran familia cariñosa y generosa: innumerables fondos de ojo donde nos diagnosticaron por primera vez astigmatismo, infinita paciencia y dulzura de las fonos que me ayudaron a no “zezear”, mi primera entrada a quirófano como paciente para que el Dardo, el flaco, me sacara la uña del dedo gordo del pie que me había lastimado, los abrazos, los apretujones, las besuquedas, los caramelos de contrabando…todo ésto recibíamos de cada uno de ustedes cuando veníamos con mi hermana de visita al instituto y mamá nos paseaba agarradas de sus manos. Todos estos beneficios son transitivos ya que Viole y Emma también gozan de estas generosas muestras de amor. Estas cosas acá no expiran, esa es una gran noticia!

Pero también gozamos muchos otros “beneficios” de sus pacientes o sus “pacientitos” como decía mamá. Las cosas que ligamos! Comidas, artesanías, dibujos pegados en su consultorio, muchas muestras de afecto que mi mamá las compartía con nosotras con amor y admiración por la confianza que sus pacientes tuvieron en ella y de los logros que obtuvieron. Con mi hermana nos reíamos porque muchas veces mamá decía “ésto es para el quincho de Mapuche” como decía Susana Giménez en su programa cuando abría los regalos de los televidentes.

Pero ese amor de los pacientes y de todos ustedes nosotros lo internalizábamos y lo apropiábamos; y lo devolvíamos como boomerang. Mamá llevando el hornito a Revivir para los almuerzos de las chicas de la Fundación. Mamá juntando ropa y juguetes nuestros para los chicos del instituto. Yo contrabandeando sillitas Bumbo de México para las chicas de kinesio. Mi papá en los comienzos de Revivir, mi hermana luego formando parte de la comisión de la Fundación y colaborando con el Golf (a mí me tocó poco del torneo de Golf pero recuerdo haber vendido varias rifas).

Es mucho lo que recibimos de ustedes: amor, respeto, amistad. Este otro grupo familiar para nosotras. El carácter luchador que tuvo mamá se lo forjó acá junto a todos ustedes. GRACIAS porque eso fue justamente lo que la ayudó a mamá a luchar contra el cáncer.

Mamá nos dejó el 9 de Junio a las 17hs, luchando hasta el último momento de su vida por ser una mejor persona. Gracias a cada uno de ustedes por darle tanto a la Dra. Vitale, la Doc, Myrtha, Myrthi, Myrtu, mamá y la abu Mimi. Estaremos eternamente agradecidos con ustedes.

Andrea y Carla

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